¿MAL MAESTRO O MAL ALUMNO?

   ¿MAL ALUMNO O MAL MAESTRO?

Hace 2400 años, Aristóteles decía – más o menos – que la “Confianza genera esperanza acompañada de fantasía y es enemiga del temor”. Y también decía que las “emociones son las causantes de que los hombres cambien sus juicios”.

Pues, en este pensamiento empírico del estagirita intento basar mis formas de enseñar, exista o no diferencia de edad entre mis alumnos y mi persona. Y para vencer esta posible contrariedad recurro a la confianza y la compasión con el alumno, o sea, nunca me siento superior. (Recurriendo al símil taurino, esta es mi muleta)

Continuando con el sentido de la frase del encabezamiento, es obvio que en ella hay ciertos detalles que se deberían matizar por la sencilla razón de que hay muchas personas que se amparan en la misma como excusa de sus fracasos.

 

En verdad, lo que quiere decir este conjunto de palabras tan cabal, es que el maestro es quien debe de moldarse a cada alumno puesto que todos somos diferentes y como tales aprendemos de manera distinta. De ahí que haya personas que, ya sea por su negatividad o por su ego injustificado, o por sobresalir ellos y librarse de toda culpa, o por no admitir que están equivocados o, lo que es peor aún, por afirmar que necesitan que se les ayude, o también por considerar que están en posición de la verdad absoluta.

Pues, aun así, “no existe un mal alumno sino un mal maestro”

Mi experiencia como profesor de guitarra flamenca

En mi carrera profesional como profesor de guitarra me he encontrado con algunos alumnos de esta manera de ser, y, he de reconocer que he podido ayudar a algunos, otros, en cambio, han podido con mi paciencia. Lo cual quiere decir que somos humanos y, como tales debemos reconocer nuestros errores y fracasos si queremos pasar a un siguiente nivel. También he de comentar, a fuer de ser sincero que, con el tiempo, muchos me han dado la razón, y eso es un gran avance para ellos… y también para mí.

De todo se aprende algo

En mi vida he participado en muchos cursos de diversas materias, y de todos ellos he   aprendido algo. Por eso mismo, cuando un alumno me viene descalificando a un maestro que le ha dado clase, le pregunto ¿has aprendido algo que no olvidarás en toda tu vida? Pues bien, esta pregunta como tal tiene trampa porque siempre se aprende algo incluso cuando es malo. Y aquí está la auténtica cuestión del aprendizaje: “si aprendes algo para toda tu vida, has aprendido mucho”. (Lamento desconocer quién es el autor de esta frase) Por consiguiente, dar la vuelta a la tortilla, no solo nos ayudará a estar en paz con nosotros mismos, sino que nos dará pie a seguir motivados por aquello que andamos buscando.

En definitiva, es el maestro quien debe moldarse al alumno con un buen método de guitarra, de igual modo que el alumno tiene que abrir su mente a conocimientos que, a lo mejor no son los que busca, pero que le ayudará en otros aspectos de igual importancia.

  “Nunca he encontrado una persona tan ignorante de la que no pueda aprender algo”. —Galileo Galilei

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